¿Multiplicó o no los panes Jesús?

Parece una discusión que no tendría que darse, pero todavía en internet, se está dando tal discusión, por un lado están los antimultiplicacionistas que tienen en resumen dos argumentos: 1) en la biblia o textos bíblicos no está la palabra multiplicación. 2) Que en realidad es una enseñanza de compartir o repartir. (ser solidarios)

Por otro lado los que como yo creemos que si hubo una multiplicación y aqui los argumentos:

  1. Que algo no este literalmente expresado en la biblia no lo niega por si mismo. Es como si alguien dijera que Jesús cuando fue bautizado en el Rio Jordan no se mojó porque la biblia no dice que salió mojado aunque lo naturalmente obvio es que si estuvo mojado al salir del agua. Incluso hay quien puede encontrar que así como camino sobre las aguas el pudo caminar sobre las aguas o abrir las aguas como Moisés. En fin que para cuentos y argumentos no se tiene fin. Jesús si se mojó al entrar al agua y Jesús si multiplicó los panes.
  2. Para entender la biblia hay que buscar y leer a detalle los textos y aquí hay varios que nos hacen mover la balanza hacia la multiplicación:

a) «Jesús les dijo: «Tráiganmelos para acá» (Mt 14, 18) Si la enseñanza fuera el que debemos compartir entre hermanos lo que tenemos, no se hubiera resaltado la cantidad de panes y peces, aunque no faltara quien quiera darle significado a los números, el punto es que Jesús pide para si esos panes. ¿para que sería necesario que Jesús reciba primero los panes si la enseñanza solo fuera aprender a compartir?

b) «tomando los siete panes, dio gracias, los partió y empezó a darlos a sus discípulos para que los repartieran» (Mc 8,6) Quien parte el pan es Jesús mismo, no fueron ni los discípulos ni la gente para que aprendiera a ser solidaria. El problema aquí es la interpretación que le damos a la palabra repartir. En una fiesta si alguien se le dice: «ayúdame a repartir el pastel», no es que la persona «vuelva a partir» el pastel para que alcance a mas gente, si no que entrega los platitos con el postre y su cuchara. En ese sentido la mejor palabra sería dar, o entregar en vez de repartir, aunque en estricto sentido poco se usa la palabra repartir para significar «volver a partir». El otro indicador bíblico es que en el evangelio de San Juan se lee que fue Jesús mismo quien repartió el pan y no los discípulos, los cuales solo recogieron los sobrantes» (leer Juan 6,11)

c) En el evangelio de San Marcos , Nuestro Señor Jesús hace además una aclaración oportuna: «¿No recuerdan cuando yo repartí cinco panes entre cinco mil personas? ¿Cuántos canastos llenos de pedazos recogieron?» Respondieron: «Doce». «Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, ¿Cuántos cestos llenos de sobras recogieron?» Contestaron: «Siete». Entonces Jesús les dijo: «¿Y aún no entienden?» (Marcos 8, 17b) Aquí según se lee con toda claridad que fue Jesús quien de sólo cinco panes comieron cinco mil, y así da una clase de matemáticas, aritmética básica: Divisiones y multiplicaciones.

d) En el evangelio de San Juan se da un drama: derivado de aquella señal o signo que atribuyen solo a Jesús (y no a sus apóstoles o a la solidaridad de la gente) (Jn 6,14) pretenden proclamarlo rey, y entre los reproches de Cristo esta expresión tan llena de aparente decepción: ««En verdad les digo: Ustedes me buscan, no porque han visto a través de los signos, sino porque han comido pan hasta saciarse» (Jn 6,26). Si se tratase de una enseñanza social sobre el compartir, pues esa enseñanza hubiera quedado en aquella multitud y no habría mas necesidad de buscar a Jesús, la gente hubiera aprendido a ser generosa y punto. Pero la gente seguía buscando a Jesús, y la mayoría era porque quería una pensión de pan y pescado de por vida: «danos siempre de ese pan» (Jn 6,34) Insistirán mas adelante pero aun sin comprender. Este deseo no se hubiera despertado si la gente no hubiera visto una multiplicación, una señal extraordinaria de que Jesús de forma «inexplicable pero real» les ha dado de comer. De hecho esa señal es necesaria para la introducción de todo el discurso de que Jesús es el verdadero pan de vida que se parte y reparte para todos, no se multiplica en el sentido de que hay muchos Jesús como clones, pero se multiplica en el sentido de que el mismo puede darse en todos como en el sentido paulino: «es el mismo Dios quien obra todo en todos» (1 Cor 12,6)

Conclusión: nos vemos limitados por las palabras «repartir» y «multiplicar», Sin embargo se entiende que Jesús «hizo algo» que con pocos panes y peces» (menos de una docena) repartió a miles y comieron hasta saciarse y dejar sobras como evidencia. Ese algo que hizo Jesús para mi es «multiplicar» ¿Y para ti?

Lo vemos en la multiplicación de los panes, lo volvemos a ver siempre, pero sobre todo en el centro de la historia de la salvación: en el hecho de que se derrocha a sí mismo por la mísera criatura que es el hombre. Este exceso es su «gloria». (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI) quien en todos sus tratados y documentos no deja de citar a este pasaje como multiplicación de los panes.

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