Oración para tiempos difíciles

Cristo duerme en la barca – Jules Joseph Meynier (1826-1903)

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. (2da Cor 13,14)

En estos tiempos difíciles acudamos a la oración y  a la luz, paz y consuelo que nos dan las sagradas escrituras, escuchemos con atención.  Lectura del Santo Evangelio:   Marcos 4, 35-40.

Jesús calma la tormenta

35 Al anochecer de aquel mismo día, Jesús dijo a sus discípulos: —Vamos al otro lado del lago. 36 Entonces dejaron a la gente y llevaron a Jesús en la barca; y también otras barcas lo acompañaban. 37 En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. 38 Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron:

—¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo?

39 Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar:

—¡Silencio! ¡Quédate quieto!

El viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo. 40 Después dijo Jesús a los discípulos:

—¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?.   

Palabra de Dios.

Nota: Se pueden hacer preguntas sobre el texto y leerlo varias veces tanto hasta verificar que se haya entendido el contenido.

Reflexión: Todos, creyentes o no, pasaremos por momentos difíciles, de repente puede llegarnos la peor de las tormentas. En el texto bíblico, pasa casi desapercibido que habían otras barcas, pero solo en una estaba Nuestro Señor Jesucristo.  Si en la barca de tu familia esta Jesús nuestro Señor, enfrentar la tormenta será mas llevadero.  En esta tormenta que toca enfrentar ahora, donde parecemos incluso morir preguntante ¿Esta Jesús en mi barca? ¿Cómo saber si Él esta o no en mi barca? Sencillamente si de manera personal o familiar le has abierto la puerta y dejado pasar y aceptarlo como único Señor de tu vida y único Salvador.

En los momentos difíciles nuestra primera exclamación es ¿Dónde estás Dios? O <<Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?>> (mt 27:47)  Pareciera que Dios no está o está dormido. Debemos siempre tener presente que: 1) no cae un solo de nuestros cabellos si el Padre Dios no lo permite. (Mt 10:29) 2) El prometió estar siempre con  nosotros. (Mt 28:20) razón por la cual debemos tener la convicción de que El, si le hemos recibido, permanece fiel a su promesa y está con nosotros en la misma barca, muy a pesar incluso de nuestros pecados, de los cuales no está demás arrepentirnos: su misericordia está presente.  3) Dios nos ama y siempre quiere lo mejor para nosotros.

Confiemos en que el PODER DE DIOS es mas grande que cualquier problema que cualquier dificultad,  y que todo lo que pasa es para nuestro bien, para un propósito superior (Rm 8,28)  y que desde nuestro lugar es muy difícil verlo o entenderlo ahora.  Aún así tenemos el derecho de hijos, de exclamar: ¡Despierta Señor que nos hundimos! ¡Dios mío ven en mi auxilio! ¡Señor Date prisa en socorrernos! (salmo 69,2) ¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.  (Salmo 44,23) “mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor” (Papa Francisco 27/03)

Oración Responsiva:

Lector: Aunque somos nosotros los que permanecemos dormidos, suplicamos tu  auxilio.

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Lector: Tu conoces nuestros miedos, desesperaciones y  falta de fe. Aún así rogamos por tu ayuda.

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Lector: Aunque vemos violentas olas que quieren ahogarnos y hacernos perecer.

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Lector: Ayúdanos a superar estos tiempos difíciles, y saber sobrellevar la adversidad.

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Lector: Que nos arrepintamos sinceramente de todos nuestros pecados

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Lector: Que salgamos fortalecidos en nuestra fe

Todos: ¡Despierta Señor que nos hundimos!

Nota: Se pueden aquí, agregar otras peticiones, o realizar una oración espontanea al finalizar se recita el siguiente salmo:

SALMO 91.   Morando bajo la sombra del Omnipotente

1. El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente2. diciendo al Señor «¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!» 3.  El te libra de la red del cazador, de la peste funesta; 4. con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad. 5. No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela, 6. ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía. 7. Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte. 8. Basta con que mires con tus ojos, verás el resultado de los impíos, 9. tú que dices: «¡Mi refugio es Yahveh!», y tomas al altísimo por defensa. 10. No ha de alcanzarte ningún  mal, ni la plaga se acercará a tu morada; 11. que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos. 12. Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie; 13. pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón. 14. Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.  15. Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré. 16. Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.

Realizar el Padre Nuestro para finalizar y algún canto apropiado.

El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. “Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida y entreguémosle nuestros temores, para que los venza, si hacemos esto, experimentaremos, al igual que los discípulos, que con Él a bordo, no se naufraga”. “Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor”. (Papa Francisco 27/03)

Derechos reservados, puede compartir siempre que cite la fuente correspondiente: @fernandoromancj – evangelizar.org

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También puede descargar el libro FUERTES EN LA TRIBULACIÓN un libro concebido por el Dicasterio de la Comunicación de la Santa Sede. Haga click aquí.

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